El origen del hombre, referido al origen o comienzo de la especie humana, remite a dos perspectivas muy distintas. Antiguamente y durante la mayor parte de la historia de la humanidad , la visión mítica y religiosa, la antropogonía, fue la más aceptada —a pesar de no contar con pruebas físicas—, y concibe, en general, el origen del hombre como un acto de voluntad de uno o varios dioses. Sin embargo, gracias al desarrollo de la ciencia se produjo un cambio de visión y actualmente el punto de vista universalmente aceptado es la visión científica que sitúa a la especie humana como una más en la evolución biológica de los organismos vivos de la tierra, aunque los detalles de este origen y evolución son sujeto de estudio e investigación constante de las múltiples disciplinas científicas partícipes.
La teoría de la evolución
Intenta explicar el origen de todo en la voluntad de Dios. Es contraria a la teoría evolutiva, ya que considera que animales, humanos y plantas siempre fueron de la misma forma, negando posibles cambios evolutivos. En la teoría creacionista–, Dios creó todo. Esta teoría, por ende, no cree que el ser humano y otras especies hayan evolucionado, sino más bien considera que los humanos siempre fueron de una forma –como los creó Dios– y aunque se hayan adaptado al ambiente de diferentes formas, nunca se han transformado completamente. Esto quiere decir que desechan por completo la idea de que primero existieron organismos unicelulares y luego fueron volviéndose cada vez más complejos.
Ihttps://www.youtube.com/watch?v=Yw6aBgewxtI
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